Nueva especie en Bacalar

Descubren un raro organismo del zooplancton en la Laguna de los Siete Colores.

Por Jared García
El descubrimiento de una nueva especie de organismo en la Laguna de los Siete Colores de Bacalar denominada Mayamysis bacalarensis, amplía el conocimiento sobre la biodiversidad acuática del sur de Quintana Roo.


La investigación fue encabezada por Manuel Elías Gutiérrez, investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Chetumal, y Diana Estela González Trejo, estudiante del Tecnológico Nacional de México (TecNM).


Se trata de un nuevo género de mísido, organismo que pertenece al zooplancton, grupo conformado por pequeños animales que habitan en cuerpos de agua como océanos, bahías y estuarios.


Los especialistas señalaron que la diversidad del zooplancton ha sido poco estudiada, por lo que todavía existen numerosas especies sin descripción formal.


Entre los organismos más conocidos de este grupo se encuentran los rotíferos, cladóceros y copépodos; sin embargo, los mísidos son menos estudiados debido a su tamaño reducido, que puede variar entre los 2 y 80 milímetros de longitud.


La especie identificada fue denominada Mayamysis bacalarensis y, hasta el momento, únicamente ha sido localizada en la Laguna de Bacalar y en la zona norte de la Bahía de Chetumal.


El descubrimiento resulta relevante porque no existían registros previos de mísidos en este sistema lagunar de agua dulce.


La Laguna de Bacalar es considerada el lago de agua dulce más grande de la península de Yucatán y el segundo más extenso de México. Se ubica en el sur de Quintana Roo y posee una longitud aproximada de 50 kilómetros, además de una profundidad media cercana a los nueve metros.


Los organismos fueron recolectados mediante métodos de muestreo no convencionales, principalmente trampas de luz, una técnica que permite capturar especies zooplanctónicas sin alterar su comportamiento natural ni provocar que evadan las redes de arrastre utilizadas habitualmente en investigaciones acuáticas.


Los investigadores destacaron que los mísidos tienen importancia científica y ambiental porque funcionan como bioindicadores de la calidad del agua y forman parte esencial de las cadenas alimenticias acuáticas.


Actualmente, más del 90 por ciento de las mil 235 especies conocidas de mísidos habitan en ambientes marinos, donde comúnmente son identificados como krill, principal alimento de algunas especies de ballenas.


En ecosistemas de agua dulce o salobre su presencia es considerada rara. Antes de este hallazgo, los registros de mísidos de agua dulce en la península de Yucatán únicamente correspondían a cenotes subterráneos.

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