Alertan tortilleros alza inminente en Q. Roo
Algunos negocios ya comenzaron a aplicarlo.
Por Blanca Silva > Quequi
Cancún. El incremento de hasta 500 pesos en la tonelada de harina de maíz por parte de las dos principales harineras del país, obligará al sector a incrementar un promedio de dos pesos el kilogramo en mostrador en Quintana Roo, ajuste que ya empezaron a aplicar algunas tortillerías de Cancún.
El líder de la Unión de Industriales de la Masa y la Tortilla de Quintana Roo, Rubén Montalvo, explicó que Maseca incrementará a partir de hoy 450 pesos la tonelada de harina, mientras que Minsa subirá 500 pesos a partir del 1 de mayo, lo cual hace imposible mantener el precio actual, pues este insumo representa el 45% de su costo de producción.
Además, anticipó que el ajuste podría ir más allá, pues trascendió que la harina subiría tres veces este año, lo cual llevaría al sector a incrementar el costo del producto al público en la misma proporción.
En promedio, el costo del producto en Quintana Roo oscila entre 25 y 26 pesos el kilogramo, aunque en algunos lugares puede costar hasta 22, siendo justamente estos últimos los que menos podrán sostenerse sin incrementar el precio, dijo.
Indico que durante el primer trimestre del año acumularon otras alzas menores de no más del 10% en otros insumos, que fueron absorbiendo, lo cual se hace imposible en el caso de la harina de maíz debido a lo que representa su costo en la elaboración de la tortilla.
“Con este incremento ya no es sostenible mantener el precio, ya nos vemos obligados a subirlo, si no deja de ser negocio”, apuntó tras señalar que en algunos lugares de Cancún ya se incrementó.
Sin embargo, señaló que el incremento depende de cada tortillería, ya que habrá quien se espere hasta recibir la nueva factura o juntar un dinero extra para aguantar, por lo cual el ajuste se realiza de manera diferenciada.
En este marco, enfatizó que ninguna tortillería subiría cuatro pesos el kilogramo como se mencionó a nivel nacional, ya que eso también afectaría el consumo per cápita del producto, pues la gente que más compra tortilla es la de menores recursos y castiga cualquier alza ajustando su compra a la cantidad de dinero disponible para ello, independiente de que el consumo promedio por persona ha bajado también por las costumbres de la población.





