De Cancún al Super Bowl
Elijah Arroyo, ala de los Halcones Marinos, se formó en el equipo de los Troyanos.
Por Sajhid Domínguez > Quequi
Cancún. Luego de la definición en las finales de conferencia, la NFL ya tiene a sus dos equipos para lo que será la edición 60 del Super Bowl y en lo que será este gran juego y espectáculo, estará presente un cancunense, recordando que el jugador de los Seatle Seahawks, Elijah Arroyo tiene fuertes raíces quintanarroenses luego de haber vivido toda su infancia en el Caribe mexicano.
Y es que como Periódico Quequi publicó en su oportunidad, fue elegido por los Halcones Marinos en el draft de este año y en su primera temporada ya tendrá su primera aparición en el gran juego que por cierto se desarrollará en Santa Clara, California, el próximo 8 de febrero en el estadio de los 49´s de San Francisco.
Elijah Arroyo, ala cerrada de los Seattle Seahawks en la NFL, tiene una fuerte conexión con México al haberse criado y formado deportivamente en Cancún, entre los 7 y 13 años. Comenzó a jugar futbol americano con los Troyanos de Cancún, aprendiendo el deporte en español.
«Me mudé a México y jugué ahí por seis años, siento que el futbol americano en México creció mucho durante los años que estuve allí. Aprendí el juego en español primero, lo cual es fantástico, y después regresé a Estados Unidos y me di cuenta de lo similares que eran las cosas, sigue siendo el mismo deporte, sigue siendo fútbol americano”, declaró Elijah Arroyo.
Elijah Arroyo fue el tercer recluta de Seattle en el Draft 2025 de la NFL, uniéndose al guardia Grey Zabel y el profundo Nick Emmanwori.
«Viniendo de México a Texas, ya saben, los chicos eran un poco más grandes, había más chicos de mi tamaño y más grandes que yo, estaba acostumbrado a ser el más grande en México, pero mucho de eso es similar, sigue siendo futbol americano».
Los Troyanos de Cancún de la OFASE fueron el equipo que marcó el inicio de la trayectoria del ala cerrada en el fútbol americano. En este equipo del Colegio Alexandre de Cancún, comenzó a ponerse las hombreras y a aprender el deporte que, más adelante, lo llevaría a la NFL.
El jugador vivió en México hasta los 13 años, una experiencia que le permitió no sólo dominar el español, sino también sumergirse en la riqueza de la cultura mexicana. Esta etapa fue clave para que hoy se identifique plenamente con el país, más allá de sus raíces familiares.
Crecer en las costas del Caribe fortaleció en él un profundo vínculo con sus orígenes mexicanos, así como un respeto y aprecio por las tradiciones del país que lo vio crecer.





