Agricultores de Tabasquito enfrentan los efectos del cambio climático en el maíz
El agricultor Miguel Kú Balam, de la comunidad de Tabasquito en José María Morelos, advirtió que los cambios en el ciclo de lluvias están afectando gravemente la producción de maíz. Señaló que el retraso de las precipitaciones y la deforestación masiva son consecuencias del cambio climático que impactan directamente a los productores temporaleros.
Kú Balam explicó que hace unos siete años se ha notado una modificación importante en los periodos de lluvia, lo que atribuye al uso inadecuado del suelo y a la tala indiscriminada de selvas. Recordó que la agricultura tradicional maya practicaba la rotación de terrenos sin devastar el entorno, permitiendo que la tierra se regenerara cada ciclo, a diferencia de los monocultivos actuales que impiden la recuperación natural del bosque.
El campesino precisó que anteriormente la siembra se realizaba en mayo, pero este año las lluvias comenzaron hasta junio, lo que retrasó todo el proceso agrícola. “Eso nos afectó mucho, porque el maíz tiene su propio ciclo, y al sembrar más tarde, muchos perdieron sus semillas por las aves y tuvieron que volver a sembrar”, comentó. Sin embargo, destacó que las variedades locales han permitido adaptarse parcialmente a las condiciones cambiantes.
Sobre la producción actual, Kú Balam estimó que el rendimiento en las milpas será de alrededor del 75% respecto a un ciclo normal, ya que el atraso de las lluvias limitó el desarrollo pleno de las plantas. Aun así, mencionó que los campesinos complementan su cosecha con cultivos como calabaza y frijol, lo que ayuda a equilibrar el consumo familiar.
El productor subrayó que, aunque el maíz obtenido no alcanza para cubrir completamente el autoconsumo, el valor principal radica en conservar las semillas nativas.
“Lo más importante es resguardar las variedades para no perderlas, porque son parte de nuestra cultura y del futuro alimentario de nuestras familias”, afirmó.
Kú Balam reiteró la necesidad de mantener prácticas agrícolas sostenibles y reforestar las zonas afectadas para recuperar el equilibrio del ecosistema. Aseguró que la comunidad continuará adaptándose a los cambios del clima, pero insistió en que sin selvas y sin agua, la milpa no podrá sostenerse como el corazón de la vida rural maya.




