¡Y me gasté todo!
Seguimos siendo los mismos, aunque no igual que antes; perdimos fuerzas, motricidad, capacidad visual y auditiva.
Poco a poco se nos acaba la vida y vamos dejando pedazos de nosotros por todo el camino y sendero que vamos recorriendo.
Nuestra vida está llena de lo que hemos vivido, alegrías, tristezas, cosas hermosas y penosas; las malas experiencias vividas marcaron el deterioro de nuestro cuerpo y el daño en nuestra alma.
Hoy, somos los seres en lo que nos hemos convertido, angeles o demonios; aceptados o repudiados de aquellos a quienesen un momento les fuimos de utilidad, les servimos y pensamos que nos amaban, que siempre estarían con nosotros, hoy ya no les somos del valor que les fuimos.
Todo, absolutamente todo se acaba, todo tiene fecha de caducidad y expira. Las cosas expiran, lo hacen lo animales y también lo haremos nosotros.
Nuestros padres que se han ido y los amigos que se están yendo, son el aviso que anuncia que también nosotros en breve lo haremos.
Una vida larga, es una vida gloriosa, llena de bendiciones, de tantas experiencias y hay qué agradecer. Mientras no se acabe la vida, mientras haya aliento, los pasos de fe continuan, somos, más no del todo, con la compañía de aquél a quien debemos todo, quién siempre está con nosotros: «Dios padre Todopoderoso».
Cuando caí, no podía levantarme, me arrastré y con esfuerzo pude estar de pie; un hombre se me acercó, no sé quién era ni de dónde salió, pero lo que me dijo me confortó: «Cuando ya no creas en lo que tú puedes hacer por Dios, continúa creyendo en lo que Dios puede hacer por ti».
Dios; ¡Si, Dios Padre Todopoderoso! El eterno compañero del camino, el fiel amigo incondicional. Ya cuando todo se gaste, cuando empieza caer la tarde y se aproxima la noche, cuando ya no hay en quien más esperar, ahí está el, para creer en lo que Él puede hacer por ti.
Pero tú, mi Dios, eres el Todopoderoso. Tú examinas al que es justo y sabes lo que pensamos y deseamos. Eres un guerrero invencible, y siempre estás a mi lado. Jeremías 20:11-12.
Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida.
Pbro. Carlos César González Cruz.




