¡Jesucristo, lejos de la espiritualización!
Misión evangélica
Por Pbro. Carlos César González Cruz.
La ortodoxa religiosa nos ha adoctrinado como cristianos para ser selectivos en la alimentación, en el círculo social; religioso, ser estrictamente de oración y ayuno, alejados de “las fiestas mundanas”; es decir, ser “un santo”. Y En realidad, así nos imaginamos a todo líder religioso, sea este sacerdote, pastor, o líder de una iglesia. Ese es el modelo de “Hombre santo” que dignificamos como ejemplo para todo el resto de las personas que lo escuchan y siguen. Si la persona no cumple con las expectativas, se vive un conflicto entre los feligreses, la sociedad, la esposa del supuesto santo y sus hijos, y también él mismo sufre esta frustración.
En un mundo de mentiras como el nuestro, todos nos engañamos a todos; fingimos ser lo que no somos para complacernos en lo que aspiramos; “Ser buena esposa, buen esposo, buenos hijos, buenos padres y buenos “cristianos”.
¡Sí! Porque si vamos a la iglesia, si leemos la Biblia, si somos líderes, se supone que somos mejores que la escoria mundana. Esto, nos hace mas tramposos y vivimos una doble moral. Somos una persona en la iglesia y otra el salir.
Jesucristo irrumpe en este mundo de mentiras; siendo eterno e inmortal, se hace humano mortal, hombre semejante a nosotros y sujeto a las condiciones totalmente humanas, de mentira, traición, simulación, etc. Casi no estuvo en el templo, y cuando estuvo, echó fuera a los “ladrones que negociaban ahí.
Jesús fue un ser humano (y divino), común; con amor y compasión por el necesitado. No presumió su “espiritualidad”, ni se alejó del pecador. Y fue cuestionado por ello, según este relato:
Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron también a la mesa junto con Jesús y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
—¿Cómo es que su maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?
Jesús lo oyó y les dijo:
—Los que están buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan el significado de estas palabras: “Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios.” Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Mateo 9:10-13.
Santidad sin amor, solo es simulación, egolatría y abandono del verdadero amor de Dios. ¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino que llamamos vida!




