Aprenda a pelearse con los suyos


Son inevitables los “Pleitos” con la familia. Todas las personas son únicas e irrepetibles, con apreciación y perspectiva de la vida muy personal. En la familia debemos aprender a negociar y renegociar para un bien mutuo y común, eso requiere de una buena disposición de las partes en conflicto.

Cuando no estamos de acuerdo con algo que nos parece injusto, solemos reclamar nuestros derechos, los defendemos al calor del coraje, es ahí, donde los “los puntos ciegos” se agrandan, y no estamos dispuestos a “Perder”. Las ofensas irónicas y sarcásticas suben de tono y pasamos a los gritos, empujones y hasta a los golpes. Nuestra figura de “personas educadas” se deforma y pierde su esencia degradándose al barbarismo. Si se peleas con sus padres, pareja o hijo, no involucre a otras personas; no grite, sus vecinos no tienen qué enterarse de esto. No lleve a otras personas su coraje, ni las inconformidades que vive con sus seres queridos, quedará mal usted y la persona de quien habla mal. Aprenda a perder una discusión, es mejor perder la discusión y no el corazón de su ser querido; muchas veces perdiendo gana usted.

La palabra «perdón, es etimológica y conceptual: «perder» y «donar» es «perdonar». Se deriva de la combinación de «per-» (que significa perder) y «donare» (donar).


Desde esta perspectiva, se interpreta como un acto de «perder» el rencor, la amargura que son como “pagarés” que se guardan con resentimiento y esperan la oportunidad de cobrarse con la idea de “Ya me las pagarás”.


Y la otra palabra es «donar». Donar amor, paz, perdón, lo cual es un regalo de amor que nos beneficia a nosotros mismos y mejora nuestra salud mental y bienestar.

Repasemos, los conflictos familiares con los seres queridos son inevitables; hay que saberlos manejar tendiendo puentes de comunicación para negociar y renegociar. Ejercítese para desarrollar las virtudes humanas a través de la práctica del perdón. Perdonar es perder / donar; perder la amargura y donar la comprensión, el amor y la paz. ¡Nunca hable mal de su familia! Si lo hace, usted también queda mal.

¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.

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