Final feliz para capitanes desaparecidos en altamar
Tras ser arrastrados 220 millas mar adentro y tras cinco días de incertidumbre, vuelven a casa sanos y salvos.
Cancún, 28 de agosto.- Los capitanes cozumeleños Jorge Aragón y Ricardo Argaez regresaron a Quintana Roo, luego de permanecer varios días desaparecidos en altamar. Ambos habían zarpado el pasado día 20 desde Key West, Florida, rumbo a Isla Mujeres, en una travesía que se estimaba duraría entre 12 y 14 horas.
El viaje se complicó cuando su embarcación Regal 33, de nombre Chuleta, quedó sin combustible cerca de Isla Mujeres. Una fuerte corriente marítima los arrastró más de 220 millas mar adentro, dejándolos a la deriva y sin posibilidad de regresar por sus propios medios.
Rescate internacional
Tras intensas jornadas de búsqueda, hace tres días se confirmó que los capitanes estaban con vida. Fueron localizados en el Golfo de México por un buque de carga comandado por un capitán polaco, quien los auxilió y entregó posteriormente a elementos de la Marina de México para su traslado seguro hacia el Caribe Mexicano.

Encuentro con sus familias
A su llegada a Puerto Juárez, los navegantes fueron recibidos entre lágrimas y abrazos por familiares y amigos que nunca perdieron la esperanza de reencontrarse con ellos. El regreso puso fin a una semana marcada por la angustia y la incertidumbre en sus comunidades de origen.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, expresó en redes sociales su respaldo a los capitanes y a sus familias:
“Con un gusto enorme, tuve la oportunidad de enlazarme esta mañana con Jorge Aragón y Ricardo Argaez, capitanes que fueron rescatados tras permanecer a la deriva en el Golfo de México. Les compartí mi solidaridad y todo el cariño del pueblo de Quintana Roo”, escribió.
La mandataria destacó que el rescate fue posible gracias a la coordinación con la Marina, el apoyo de personas solidarias y la unión de esfuerzos que permitieron un desenlace favorable.
El caso de los capitanes cozumeleños deja un mensaje de esperanza y trabajo conjunto. Lo que comenzó como una travesía rutinaria terminó en un rescate internacional que devolvió la calma a dos familias de Quintana Roo, quienes hoy celebran la vida y el reencuentro.



