Cosas de abogados
¡No, no has terminado, apenas vas a empezar!
Muchas felicidades a quienes concluyen una carrera profesional en este verano y se gradúan.
Terminan sus estudios en las aulas, pero apenas empiezan a formarse, dejan la teoría y entran a ver el mundo real que funciona según los sistemas preestablecidos.
Ahí está el detalle, decía «Cantinflas».
La siguiente anécdota nos ilustra un poco para entender esto:
__Le vendí el pozo maestro, pero el agua que está dentro todavía es mía. Si quiere usarla tendrá que pagar un poco más.
Dijo el joven abogado con una sonrisa astuta.
El maestro lo miró con serenidad, como quien ya ha visto pasar muchas vidas, y respondió con calma:
__Qué curioso. Justo iba a buscarlo para decirle que debía retirar su agua de mi pozo, porque si mañana sigue ahí, tendré que cobrarle un pequeño alquiler.
El abogado se quedó en silencio. Le tembló la sonrisa, y de pronto soltó una risa nerviosa:
— Jajaja, tranquilo, maestro, era solo una broma.
El maestro también sonrió, pero con esa sonrisa que enseña más que mil libros, dijo:
— Lo sé. Por eso personas como usted terminan siendo abogados, después de estudiar con nosotros.
Hay lecciones que no se dan en un salón de clases. Se dan en la vida. Y solo quienes mantienen intacta su dignidad pueden enseñarlas.
La carrera de leyes es una oportunidad para luchar por la justicia e igualdad social, sin embargo, es precisamente en los tribunales donde se presenta la injusticia de la justicia. Somos llamados todos a mantener la pureza de la justicia, la justicia tiene que ver con la verdad, la rectitud y la honestidad; hacer lo contrario es traición a la vocación.
Los títulos y grados académicos son un peligro en la vida de personas sin ética y sin conciencia, pues denigran la carrera honrosa que representan.
Mis congratulaciones a quienes gradúan en este verano, Dios les ayude a llegar lejos y a hacer mucho por nuestra tierra.
Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida.
Pbro. Carlos César González Cruz.




