La vaquería que encendió la noche en José María Morelos
La música comenzó a sonar y, como dicta la costumbre, el parque Forjadores del Kilómetro Cincuenta se transformó en un escenario vivo de tradición y memoria. Así concluyó la gira de aniversario del Ensamble Folclórico Peninsular: con una vaquería que reunió a decenas de parejas, entre el repique de 3 x 4 y 6 X 8, el zapateo de la jarana y el bullicio alegre de una comunidad que respira cultura.
El reloj marcaba la medianoche cuando los voladores irrumpieron con las luces no solo anunciaban el inicio de la noche de gala, también recordaban que las raíces mayas y yucatecas laten con fuerza en José María Morelos. Fue entonces cuando las parejas, jóvenes y adultos, comenzaron a llenar la pista improvisada en la plaza, dando vida a la jarana que retumbaba con cada zapateo.
Llamó la atención la participación de los jóvenes, muchos de ellos orgullosos de vestir los ternos y guayaberas, confirmando que esta tradición no solo se conserva, sino que cobra nueva vitalidad. En cada giro, en cada sonrisa, se notaba que la vaquería sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones.

El evento fue el broche de oro para la gira del ensamble, un proyecto que durante años ha tejido identidad y ha transmitido conocimiento. Entre los nombres que merecen mención, destaca el de su fundador, Jesús Cobá, quien con paciencia y visión logró consolidar un grupo que hoy es referente en la preservación cultural de la región.
La noche concluyó con aplausos y con el eco de la música aún flotando en el aire. Una crónica viva de que en José María Morelos la tradición no es pasado, sino presente: un presente que se baila, que se canta y que se celebra con orgullo.




