Padre de JMM lucha por la salud de su hijo con quemaduras: pide apoyo de la ciudadanía
JMM.- En una muestra conmovedora de amor y sacrificio, José Eduardo Briceño Peraza, padre trabajador de esta cabecera municipal, enfrenta una de las pruebas más duras de su vida: reunir lo necesario para garantizar el tratamiento médico de su pequeño hijo, José Maximiliano, quien sufrió una severa quemadura. Mientras la mayoría descansa, él reparte su tiempo entre largas jornadas en una gasolinera y la venta de chicharrones en las noches, todo con un solo objetivo: el bienestar de su hijo.
«De aquí, llegare a mi casa a freír para que pueda salir a la venta mañana», dice con voz cansada pero decidida, mientras trabaja en la gasolinera para conseguir algo más de dinero. Cada peso que junta está destinado al tratamiento especializado que su hijo recibe en la Ciudad de México. En los próximos días deberá volver a la capital del país para una nueva etapa médica, lo cual implica nuevamente pasajes, taxis, alimentos y gastos imprevistos que, aunque parezcan rutinarios, para él significan enormes sacrificios.
A pesar de haber buscado el apoyo de la senadora Anahí González, hasta ahora no ha recibido respuesta.
Pero eso no lo detiene: “Es una obligación trabajar un poco más”, afirma. Y así lo hace, porque no tiene otra opción.
El viaje programado para este domingo 20 de julio representa otro gran reto financiero. Solo el transporte cuesta alrededor de 3 mil pesos, sin contar comida ni traslados dentro de la ciudad. La fundación que atiende al pequeño cubre el vuelo, pero todo lo demás corre por cuenta de José Eduardo.
Para muchos, esos costos pasarían desapercibidos, pero para este padre significan días y noches de trabajo incansable.
Este es un llamado urgente a la ciudadanía de José María Morelos y del estado de Quintana Roo. La solidaridad es el cimiento de nuestros pueblos. Hoy, uno de los nuestros necesita ayuda. No es fácil extender la mano y pedir, pero José Eduardo lo hace no por él, sino por su hijo. Cualquier tipo de apoyo económico o en especie será una luz de esperanza para esta familia que lucha con dignidad ante la adversidad.
Quienes deseen colaborar pueden acercarse directamente con José Eduardo en su lugar de trabajo o contactarlo a través de su red de vecinos y amigos de la comunidad de Naranjal. Hoy más que nunca, José Maximiliano necesita del corazón de su comunidad.
Porque ninguna lucha de un padre debe librarse solo.




