José María Morelos celebra con fervor a su santa patrona, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Las campanas repican con alegría este viernes 27 de junio, marcando el día principal de la fiesta patronal en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, advocación mariana profundamente arraigada en el corazón del pueblo morelense. Desde hace varios días, los rostros, las calles y los hogares del municipio han sido testigos de una fe viva que se manifiesta en procesiones, rosarios y novenas organizadas con amor por familias que, año con año, renuevan su devoción.


El programa comenzó el pasado domingo 15 de junio con la tradicional bajada de la Virgen desde el Parador Turístico, acto que marcó el inicio de las festividades. Desde entonces, gremios, familias y fieles han participado activamente en las actividades litúrgicas, rezando el Rosario de la aurora y peregrinando por distintos sectores del municipio, llevando consigo la imagen y el espíritu de esperanza que representa esta advocación mariana.


Durante más de una semana, nombres como la familia Alcocer Pérez, Gómez Barrera, Tun Dávalos, Parra López, Poot Mukul y Rosas Flota, entre otros, han abierto sus puertas para recibir la imagen de la Virgen en sus domicilios, donde se han realizado rezos y convivencias comunitarias, fortaleciendo los lazos de fe y hermandad entre vecinos.


La imagen que acompaña esta celebración es el famoso ícono del Perpetuo Socorro, de estilo bizantino, donde la Virgen María sostiene al Niño Jesús mientras ambos miran al frente con una expresión de profunda compasión. Este ícono, que simboliza la protección maternal de María ante nuestras angustias, ha sido guía espiritual para generaciones de fieles en todo el mundo y hoy se convierte en el corazón de la fiesta en José María Morelos.


Este viernes se lleva a cabo el cierre de actividades con una emotiva procesión que parte rumbo a Chetumal, seguida de la Santa Misa con participación del gremio de señoras Km 50. Las celebraciones culminan con el repique de campanas y el encuentro fraterno entre quienes comparten la misma fe.


La comunidad morelense ha hecho de esta fiesta mucho más que una tradición religiosa: es un acto de identidad, esperanza y unidad. En tiempos complejos, la figura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro sigue siendo faro de consuelo y motivo de alegría para quienes, con el corazón en alto, elevan sus oraciones y se entregan a la fe.


¡Vida, dulzura y esperanza nuestra… ruega por nosotros!

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