Campesinos de Tabasquito enfrentan dificultades para adoptar la agricultura sostenible

JMM.- La transición hacia la agricultura sostenible se ha convertido en un reto para los campesinos de la comunidad de Tabasquito, quienes enfrentan obstáculos logísticos y económicos para su implementación. Marcelo Poot Pat, campesino de la zona, explicó que una hectárea de cultivo de maíz requiere al menos 10 mil cepas y, bajo este sistema, cada una necesita un kilogramo de fertilizante orgánico, lo que implica el uso de 10 toneladas por hectárea.


«Para poder trabajarlo con un fertilizante orgánico, el campesino necesita producir esas 10 toneladas, lo que además de ser un gran esfuerzo, requiere de insumos que no se encuentran en la comunidad, como la melaza y el salvado, los cuales deben comprarse», señaló Poot Pat. Agregó que el proceso de elaboración del fertilizante exige un manejo constante, pues cada 72 horas es necesario removerlo para garantizar su correcta descomposición.


A pesar de que la agricultura sostenible representa una alternativa para la producción de alimentos saludables, los campesinos continúan optando por los fertilizantes químicos debido a su accesibilidad y eficacia. «Hoy en día existe un programa federal que proporciona fertilizantes químicos de manera gratuita. Esto ha influido para que el campesino mantenga esta práctica, que aunque tiene décadas de uso, sigue siendo la más viable para muchos», indicó.


Otro factor que limita la adopción de la agricultura sostenible es la dependencia del temporal. «Si la sagrada lluvia no llega a tiempo, de nada sirve aplicar fertilizante orgánico. Dependemos totalmente de la naturaleza», expresó Poot Pat, destacando que la incertidumbre climática representa un riesgo para la producción.


Ante esta realidad, los campesinos de Tabasquito enfrentan el dilema de migrar hacia prácticas más sostenibles o continuar con el uso de fertilizantes químicos que garantizan rendimiento, pero generan un impacto ambiental. Mientras tanto, la falta de insumos y el arduo trabajo requerido para la producción de biofertilizantes siguen siendo barreras difíciles de superar.

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