Familia fantasma
CANCÚN
Por Heiby Morales › Quequi
A pesar de que Cancún es el polo turístico más importante del país, también es una ciudad llena de contrastes, pues en las periferias del municipio de Benito Juárez habitan familias sin registro, como es el caso de los Vázquez Aguilar integrada por cinco niños y dos adultos provenientes de Chetumal, que por haber nacido con ayuda de parteras de las comunidades mayas, no cuentan con acta de nacimiento ni documentos oficiales que avalen su existencia.
Ante las carencias y la falta de empleo se vieron en la necesidad de emigrar a esta ciudad con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida; sin embargo, la situación no resultó como esperaban. El padre de oficio albañil, qué es contratado y llevado a diferentes obras ubicadas fuera del municipio por varias semanas, provoca que la madre de los pequeños de nombre Guadalupe, junto con todos sus hijos, recorra la colonia irregular El Pedregal, en donde renta un cuarto con un baño en mil pesos, para pedir ayuda a los vecinos con, ropa, zapatos, despensa, incluso por un plato de comida.
De los artículos que le regalan escoge los de mejor calidad para revenderlos en bazares y tianguis y así ganarse unos pesos para el pan de cada día ante las largas ausencias de su esposo. Para ello, recurre durante tres horas la colonia para recolectar los artículos y luego camina de su hogar a la avenida López Portillo alrededor de dos kilómetros de ida y otros dos de vuelta para poder tomar un autobús con rumbo a los mercados ambulantes populares para ofrecer lo que juntó.
Como ni los padres ni los niños tienen papeles, ninguno acude a la escuela, tiene acceso a los servicios de salud pública ni se pueden apoyar de programas sociales con los que puedan recibir despensa o artículos para la educación de los niños. La más pequeña se llama Marisol, tiene 5 años; le sigue Catalina de 6, Fernando de 8, Rosalinda de 12 y Juan Carlos, de 14, quien padece de un problema de lenguaje y de un ligero retraso mental.
La señora Guadalupe ha encontrado refugio en organizaciones civiles que se encuentran trabajando en la zona para que sus pequeños aprendan a leer y a escribir; sin embargo por temor a perder a sus hijos no ha acudido al DIF ni al Registro Civil para pedir ayuda y tramitar los documentos que avalen la existencia de sus pequeños, pero, ante la presión de verlos crecer en un entorno completamente vulnerable, se vio en la necesidad de pedir ayuda a esta casa editorial para solicitar el apoyo como vínculo ante las autoridades correspondientes para tramitar las actas de nacimiento de los infantes con la “súplica” de que no le quiten a sus hijos.
“Ellos son los que más me importan. Los amo mucho, no quiero que me los quiten, por eso no he ido a pedir ayuda. Nosotros venimos de Chetumal y toda mi familia ha nacido por medio de parteras, lo único que queremos es que nos ayuden, de forma legal conseguir las actas de mis hijos el mayor tiene un problema y no sé cómo ayudarla y estoy desesperada mi esposo por su trabajo no llega en semanas a la casa y mientras tanto mis hijos tienen hambre y la renta llega a vencerse y no quiero que me corran, no tendría a dónde ir les pido su ayuda”, dijo la madre.

























