Va por el control de Ormuz
Asegura Trump que la guerra con Irán casi termina y busca dominar el estrecho.
Estados Unidos
Por Agencias
En una declaración que ha sacudido los cimientos de la geopolítica y la economía global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra con Irán está «prácticamente terminada». Durante una entrevista telefónica con la cadena CBS, el mandatario aseguró que las fuerzas de Washington e Israel se encuentran muy adelantadas respecto a los plazos previstos para la operación «Furia Épica», proyectando un cierre de hostilidades mucho antes de lo esperado.
Según el republicano, la capacidad defensiva de Teherán ha sido desarticulada casi en su totalidad, señalando que el país persa carece actualmente de armada, fuerza aérea y sistemas de comunicación operativos. Trump enfatizó que los misiles iraníes están dispersos y que su infraestructura de producción de drones ha sido sistemáticamente destruida, lo que reduce drásticamente la amenaza militar que representaba la región al inicio del conflicto.
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la mención al Estrecho de Ormuz. Pese a que el tráfico mercante había quedado paralizado por los combates, el presidente negó que el paso esté cerrado y afirmó que ya existen buques transitando por la zona. No obstante, lanzó una advertencia clara al mencionar que su administración está considerando «tomar el control» total de este enclave marítimo, vital para el suministro energético mundial.
La relevancia de Ormuz no es menor: por este estrecho circula el 20% del crudo mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado (GNL). Tras las palabras de Trump, los mercados reaccionaron de forma inmediata; el barril de crudo de Texas experimentó una caída estrepitosa, pasando de los 115 a los 85 dólares en cuestión de minutos, mientras que Wall Street logró revertir una tendencia negativa para cerrar con ganancias.
Respecto a la política interna de Irán, el mandatario mostró una postura de total indiferencia hacia Mojtaba Jameneí, recientemente nombrado líder supremo tras la muerte de su padre, Alí Jameneí, durante los bombardeos del 28 de febrero. Trump calificó dicho nombramiento como «inaceptable» y evitó enviar cualquier mensaje diplomático al nuevo jefe de estado, sugiriendo que la Casa Blanca ya tiene en mente a otro perfil para dirigir el país.
La narrativa de victoria de Trump se contrapone a sus estimaciones iniciales, que preveían una campaña de entre cuatro y cinco semanas. Con la promesa de una normalización del flujo comercial en el Golfo Pérsico, el gobierno estadounidense parece transitar de una fase de ofensiva militar a una de consolidación estratégica y control de recursos, dejando en el aire el futuro político de una nación iraní cuyas capacidades estructurales, según Washington, han colapsado.

