Tulum, ¿en la ruta de Acapulco?
Desde el Palco
Por Julio César Silva Cetina
En abril de 2017 el gobierno de Quintana Roo y los ayuntamientos acordaron reducir las horas extras que autorizaban para el funcionamiento de restaurantes, bares y discotecas, pues se consideraba que el mayor número de hechos delictivos se cometían después de las 4 de la mañana y tenían como principal disparador el consumo de alcohol y drogas.
El acuerdo se tómo primero en la mesa de seguridad de Cancún, Isla Mujeres y Puerto Morelos, como parte de las acciones para reducir la violencia que se había disparado.
Después se aplicó en otros municipios e, incluso, el 15 de abril de 2019 el Congreso aprobó el decreto 315 que imponía un límite al horario de funcionamiento de algunos bares, que no podían abrir más allá de las 4 de la mañana.
Hubo en principio un ligero jaloneo con las autoridades municipales, porque la aprobación de horas extras les generaba un ingreso, pero el gobernador Carlos Joaquín siempre sostuvo que la medida superaba en beneficios sociales a la rentabilidad que pudieran tener los gobiernos municipales.
Sin embargo, siempre hay algún lugar donde las disposiciones se pasan por el arco del triunfo y en este caso fue en Tulum, donde las autoridades municipales siguieron aprobando la organización de tumultuosas fiestas de música electrónica de varios días de duración en las playas y la selva, donde corren las drogas de todo tipo a raudales.
Ni la pandemia las paró. Claro, eran o son un gran negocio para funcionarios municipales, principalmente.
Hace unos días los llamados empresarios antreros, los del ramo de bares y discotecas de Cuernavaca, acordaron suspender la reproducción de música de banda y algunos géneros urbanos que contienen apología del delito.
Valdría la pena una iniciativa similar en ese tipo de negocios que operan en Quintana Roo, que vendría a sumar a las restricciones ya vigentes de horas extras.
Pero que sea una medida pareja, que en ningún municipio se evada, nisiquiera en Tulum, que nadie se hago pato o voltee a mirar a otro lado.
Ninguna medida sale sobrando, cuando de recuperar la paz y tranquilidad se trata, una paz y tranquilidad que sigue trastocada, aún con todos los esfuerzos e inversión que ha realizado el gobierno del estado.
Es una tarea en la que algunos municipios y la propia federación le han faltado estar a la altura del esfuerzo que despliega el gobierno del estado.
Hay que rescatar a nuestras comunidades como Tulum de las manos de quienes las han convertido en un paraíso para la distribución y consumo de droga casi al aire libre o de lo contrario la realidad del que no pueden escapar o recuperarse destinos icónicos de México como Acapulco, puede alcanzarnos.
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