Todo en potencia
Somos lo que somos y podemos ser más de lo que pensamos que somos.
¿Usted ha escuchado o dicho esto?
• No sería capaz de matar ni a una mosca.
• Nunca sería infiel.
• Jamás haría daño.
• No le mentiré.
• Soy honesto
• No soy malo
• Etcétera
La verdad, es otra. Los seres humanos podemos perdernos y hacer lo que nunca imaginamos hacer. Solo hace falta la ocasión o situación para hacer lo que pensamos que nunca haríamos. Somos honestos y llenos de virtudes hasta que dejamos de serlo. Hoy mucha gente se arrepiente de el mal o daño que hizo y que pensó que jamás lo haría. Muchas personas purgan una condena en la cárcel por actos que no pensaron que podía hacer y en determinado momento lo hicieron. Tristemente las personas dicen: “Solo se dieron las cosas”.
No es la pobreza la que obliga a robar o la riqueza que evita hacerlo; es nuestro corazón quien es seducido en determinado momento para hacer lo que no se debe hacer. Hay personas que pasan humillaciones y pobreza extrema y mueren en esa raya sin hacer nada, absolutamente nada. Podemos culpar a las personas que nos provocaron, al momento difícil por el que pasamos o «al diablo que nos tentó» y nos hizo caer, pero la verdad, las cosas se dieron.
No es la pobreza, ni la riqueza el problema, el problema está en el corazón del ser humano. Hay quienes la pobreza los desafió para esforzarse y salir adelante, con trabajos honestos llegaron a ser ricos; y también, hay ricos insaciables que teniendo todo, no se llenan, buscan mas hasta no poder, llenando sus bolsas con ilícitos.
Observe lo que dice la Palabra de Dios:
Cuando alguien tenga una tentación, no diga que es tentado por Dios, pues a Dios no lo tienta la maldad ni tampoco él tienta a nadie. Uno es tentado cuando se deja llevar por un mal deseo que lo atrae y lo seduce. Luego, el deseo malo da a luz el pecado, y el pecado, una vez que ha crecido, conduce a la muerte. Santiago 1:13-15.
¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César Gonzalez Cruz.

