No den lo sagrado a lo inmundo
“No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios, ni echen delante de los cerdos lo que para ustedes es más valioso. Los cerdos no sabrán apreciar su valor, y los perros pueden morderlos a ustedes.” San Mateo 7:6
__Si el amor te aprieta, no es tu talla; no merece tus lágrimas y lo valiosa que eres__. Decía doña cholita, una viejecita que en el pueblo la consideraban “Mujer sabia” y que, más de una persona la buscaban para un buen consejo.
__No se compran clavos en la farmacia, no se vende abarrotes en la ferretería, ni se vende leche y queso en la papelería. Las suplicas, lágrimas y chantajes no harán, que algunas cosas sean diferentes. No es “esa persona la que debe entender; eres tú la que debe entender.” La gente responde con el tono de vos, con su mirada, con sus actitudes y su silencio, ¿Por qué te aferras y enojas preguntando lo que ya te dijo con su silencio y actitud? No busques donde ya no hay… solo entiéndelo __.
Caray, no era para mí el consejo, la plática no era conmigo, pero me llegó. El Santo evangelio dice claramente en palabras de Jesús: “Ni a los perros ni a los puercos se debe echar lo más sagrado y valioso”; acaso estos animales podrán valorar y apreciar lo “sagrado y valioso”? Lo mejor de ti es tu vida, tus sentimientos y amor son sagrados, ¿Por qué darlo a quien no lo merece?
La indiferencia y el silencio es una respuesta de interés. Hay que aprender a amarse así mismo, si en el trabajo, tu pareja o los que tú consideras tus amigos y aprecias o amas tanto, ellos no te consideran amigo, si no te aprecian y no te aman, por lo menos, ámate a ti mismo, retírate y no sufras más. No naciste siendo gemelo siamés, ni respiras con su nariz; eres tú, eres independiente y no le necesitas.
¡No más! No pidas Peras al Olmo; el Naranjo da naranjas; el, Pero, peras; el Manzano, manzanas; etc. ¡No es la otra persona la que debe entender, eres tú!
Ya no era doña cholita la que decía esto… era mi conciencia. ¡Qué bien que aún hay conciencia!
¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.

