Ironías

¿Deberías un pastor o sacerdote gordo creer que el ayuno es bueno y motivar a sus discípulos a ayunar?

Un pastor compró un terreno para hacer un templo… Pero, pero solo vio las dimensiones en el título de las escrituras, No fue a verlo personalmente. Ya comprado, vio que literalmente era un cerro.

Fue a reclamar, pero ya no se pudo hacer nada. Uno de los feligreses le dijo:

__Estamos siendo desafiados a orar para tener fe. ¡Hagámoslo entonces! __.

Y leyó el pasaje: 

Jesús les dijo: —Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que, si tuvieran fe, aunque sólo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: “Quítate de aquí y vete a otro lugar”, y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible. Mateo 17:20.

Una iglesia, ya molestada por el intenso ruido que hacía una cantina adjunto a ella a la hora del servicio cultico; los miembros decidieron hacer una velada de oración para pedir que Dios moviera de ahí la cantina. Dios envío una fuerte lluvia y un rayo quemó la cantina.

Al enterarse el cantinero sobre la oración que hizo la iglesia, los demandó.

El pastor explicó ante el juez, que sí habían pedido que la cantina se quitara, pero que él no creía que Dios les contestara.

El cantinero, afirmaba que Dios respondió a su oración y que le pagarán los daños.

El juez, estaba confundido al ver a un pastor que no creía que Dios respondiera su oración y un cantinero ateo que sí creía que Dios respondió sus oraciones.

Es una ironía entender que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y hoy, nosotros nos hemos hecho un Dios a nuestra imagen y semejanza.

Hay tantos para los cuales Jesucristo es su Salvador; pero para otros, es el diablo su Salvador. Jesús nos libra de culpas, pues toma nuestro lugar imputando nuestros pecados a él; al diablo también se le imputan los pecados de muchos; pues, es a causa y culpa del diablo que roban, miente, pecan y hacen tantas tonterías, «todo es por culpa del diablo». En tanto para unos su Salvador es Jesucristo, para otros, gracias a su diablos pueden sentirse exonerados.

A veces no me entiendo ni a mí mismo, creo en un Dios Todopoderoso, pero en la práctica, dudo de su poder, me cuesta creer que cuida de mí, y es cuando mejor yo me cuido a mí mismo.

Dice la Biblia:

Por eso no tienes disculpa, tú que juzgas a otros, no importa quién seas. Al juzgar a otros te condenas a ti mismo, pues haces precisamente lo mismo que hacen ellos. Pues bien, si enseñas a otros, ¿por qué no te enseñas a ti mismo? Si predicas que no se debe robar, ¿por qué robas? Si dices que no se debe cometer adulterio, ¿por qué lo cometes? Romanos 2:1, 21-22.

¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz

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