Granjas porcinas, bajo la lupa por posible daño al agua

La instalación de granjas porcinas y el uso indiscriminado de agroquímicos representan una amenaza creciente para el sistema hídrico de la región, particularmente para la laguna Chichankanab, ubicada en la alcaldía de Dziuché. Especialistas advierten que la contaminación podría alcanzar el manto freático que alimenta este importante cuerpo de agua.

El biólogo, investigador y divulgador ambiental, Arturo Enrique Bayona Miramontes, señaló que hace aproximadamente dos años fueron instaladas granjas porcinas en comunidades cercanas, procedentes de otros municipios de Yucatán, lo que ha encendido alertas debido a la cercanía con el sistema acuífero que alimenta la laguna Laguna Chichankanab.

Explicó que este tipo de granjas genera grandes cantidades de desechos sólidos y líquidos derivados de la crianza intensiva de cerdos. Aunque existen sistemas para procesar estos residuos, advirtió que la gran cantidad producida suele superar la capacidad de tratamiento, lo que provoca que en algunos casos los desechos terminen infiltrándose en el subsuelo y alcanzando el manto freático.

Bayona Miramontes indicó que la primera afectación podría registrarse en el agua que consumen las comunidades cercanas, debido a que el sistema hídrico de la región mantiene una conexión subterránea que eventualmente podría impactar a la laguna Chichankanab. Señaló que existen antecedentes documentados donde los residuos de estas granjas son vertidos de forma irregular hacia el subsuelo.

El investigador también alertó sobre otro problema creciente en el municipio de José María Morelos: el uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas en actividades agrícolas. Explicó que muchos de estos productos no son absorbidos completamente por las plantas y terminan filtrándose hacia los mantos acuíferos, lo que con el tiempo incrementa la presencia de sustancias químicas en el agua.

Añadió que además del impacto ambiental, estos productos químicos también representan un riesgo para la salud de los trabajadores del campo que los manipulan sin equipo de protección adecuado. Finalmente, subrayó que la protección del agua y de los ecosistemas de la península requiere mayor conciencia social, vigilancia ambiental y decisiones responsables en el manejo de los recursos naturales.

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