Mauricio Barajas interpretó a Tirisio Bicicleta durante el primer acto de la obra.

El arte de lo que pudo ser

La obra “Aquello que seremos” explora la memoria familiar desde el biodrama en la UAM.

Cuajimalpa
Por Redacción

La memoria familiar, la identidad y las posibilidades de una vida que nunca ocurrió son el eje de Aquello que seremos, obra unipersonal presentada en el Aula Magna de la UAM Cuajimalpa bajo la dirección de Arturo Bernavé. La puesta en escena fue desarrollada por Mauricio Barajas, estudiante de la Licenciatura en Humanidades, como proyecto creativo de titulación.

La obra combina el biodrama, género teatral basado en experiencias reales y biográficas, con la ucronía, recurso narrativo que plantea escenarios alternativos a partir de un cambio en el pasado. Desde esta perspectiva, Barajas construye una historia íntima alrededor de una pregunta: qué habría sucedido si sus padres hubieran tomado decisiones diferentes y nunca hubieran formado la familia que hoy conoce.

El montaje está dividido en un prefacio y tres actos. El primero presenta a Tirisio Bicicleta, un payaso que intenta hacer reír mientras poco a poco revela una fractura personal. El personaje tiene además un vínculo directo con la historia familiar del autor, pues fue el nombre artístico que utilizó su padre, integrante de una familia circense y comediante durante algunos años, antes de abandonar esa vida para formar una familia.

Barajas explicó que la idea de explorar la historia de su familia desde la ucronía permaneció durante dos años en su mente, mientras que la escritura de la obra tomó cerca de diez meses, además de tres meses dedicados al ensayo académico que acompañó el proyecto de titulación. El segundo acto profundiza en la historia oculta y el punto de quiebre del personaje, mientras que el tercero adopta un tono más onírico y abierto a distintas interpretaciones.

Más allá de la investigación académica y teatral, el creador reconoció que el proyecto terminó convirtiéndose en una forma de acercamiento a sus padres. La presencia de ambos durante la función incrementó la carga emocional del último acto y, posteriormente, la reacción del público confirmó el alcance de la propuesta: espectadores que desconocían el carácter autobiográfico de la historia expresaron su emoción e incluso llegaron a las lágrimas.

La puesta en escena contó con la participación de Aldo Cervantes en sonido, Arturo Pineda en iluminación y Miranda Cruz y Beck Ruiz en el equipo de apoyo. Para Barajas, Aquello que seremos terminó siendo mucho más que un ejercicio académico: una exploración de la identidad, los recuerdos y los caminos que no se tomaron. La obra, dedicada a su familia, plantea así una pregunta que trasciende la experiencia personal: cuánto de quienes somos depende de las decisiones que ocurrieron y cuánto de aquello que pudo haber sido.

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