Descarado robo policiaco en un hotel

110916 DENUNCIA EL DE BLANCO GERENTE CARLOS CON EL COMPANDANTE DE AZULLuego de dos cateos en el Hotel Avenida Cancún, uno en la tarde del viernes y otro en la madrugada del sábado, que terminaran con la supuesta detención de un hombre y una mujer y el encañonamiento del personal de seguridad, un trailero denuncia, que en el procedimiento policial se llevaron varias pertenencias, entre ellas las llaves de su unidad y el teléfono de la empresa para la que trabaja. Tras denunciar los hechos ante el Ministerio Público del Fuero Común (MPFC), dos comandantes se apersonaron en el hotel, en donde solo le devolvieron sus llaves. Exigió al hotel la reparación del daño, pero el personal se negó, amenazándolo que si demandaba o denunciaba a los medios los hechos, se enfrentaría con una contrademanda de parte de sus abogados.
Todo comenzó el viernes 9 de septiembre, cuando Marcelo «N», quien prefirió omitir sus generales por temor a represalias, después de resguardar su tráiler tipo Torton Kenworth, de la Alen del Norte, S.A. de C.V. dedicada a la vente de productos para la limpieza, en el encierro de la avenida Kabáh con Cobá, decidió hospedarse a las tres de la tarde en el Hotel Avenida Cancún, ubicado sobre la avenida López Portillo, supe manzana 60, manzana 14, lote 2, ente calles 75 y 77, con código postal 77514, en Cancún Quintana Roo, en donde le asignaron una habitación modesta, la número 303.
Para las seis de la tarde, salió del centro de hospedaje para comer-cenar en casa de una hermana que vive en ésta ciudad, y por temor a perderlo, decidió dejar el celular de la empresa, así como las llaves de la unidad de carga pesada en una mesa de su habitación. A su regreso, a eso de las 22:30 horas, pide la llave en recepción y al abrir la puerta de su habitación en compañía del personal de seguridad, se encuentra con la sorpresa de que se encontraba todo revuelto y que no estaba el celular que le entregó la empresa en donde trabaja, su cargador, las llaves del Tortón y su perfume.
Al exigir una explicación a la recepcionista, ésta le informó que en ese lapso de tiempo hubo un cateo por parte de personal de la Procuraduría General de la República (PGR), negándose a auxiliarse porque «no estaba en sus manos ayudarle». En ese momento, la recepcionista habló a su gerente Carlos Zarao, quien se comprometió a atenderlo a las 8:00 horas de ayer sábado, el cual nunca llegó a la hora indicada.
«Me dieron las 11:00 horas y el gerente nunca llegó, solo me atendió la subgerente Lourdes Martínez. Yo aproveché ese tiempo para levantar la demanda en el MP. La nueva versión que me dio el personal del turno matutino, fue que no estaban seguros de qué dependencia eran los uniformados, que llegaron y bruscamente encañonaron al personal de seguridad, que en un principio se negaba a dejarlos pasar, y que hubo un segundo cateo en la madrugada, cuando yo ya dormía, en donde se llevaron por lo menos a dos personas, entre ellos a una mujer», narró Marcelo.
Según los empleados, después de ser encañonados, solo catearon las habitaciones 303,302 y 305, luego de una investigación que llevaban derivado de una orden de cateo, porque unos detenidos en días pasados por portar armas de fuego y droga les revelaron datos que involucraban a huéspedes del hotel; más se negaron a dar más información para no entorpecer el proceso.
«Ya con la demanda en la Subprocuraduría General de Justicia de la Zona Norte, con número de acta AC/ZN/CAN/01/1077/09/2016, regresé al hotel a eso de las dos de la tarde del sábado, en donde llegaron dos comandantes, uno de nombre Justo Moreno y otro Julio, el cual me dijo que ya tenía conocimiento de la denuncia que interpuse en el MP y que efectivamente se trataba de un cateo, que hizo uno de sus compañeros que llevaba el caso. Le pregunté qué por qué registraron mi habitación y se llevaron mis cosas sin una orden, a lo que me contestó que para esos proceso no necesitan orden porque era una investigación de seguimiento, en donde ya tenían identificados a sujetos señalados por delincuentes detenidos», dijo Marcelo.
El denunciante concluyó diciendo que el comandante le pidió que firmara un documento donde decía que recuperaba sus llaves, la cual le devolvieron, más no el resto de sus pertenencias. Al solicitarle al personal de hotel que reparara el daño por perder el día y no entregar la mercancía, éste se negó y le amenazó diciendo que, aunque estaba en su derecho de denunciar, lo contrademandaría si presentaba una demanda o sacaba el caso a la luz pública. (Por Heiby Morales>Quequi)

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