Clavados; mexicanos desde las alturas

Por Dylan Vera Silva

Quequi

Son distintas disciplinas las que tenemos en México para engrandecer nuestra historia deportiva, sin embargo, hay algunas, en las que destacamos más. Un ejemplo de esta afirmación, son los clavados. Definitivamente, es un arte que nos ha traído alegrías como afición, pero es necesario hacer un repaso de lo que es y significa este bello deporte y sobre todo, tenerlo presente, no solo en temporada olímpica, si no constantemente.

Este deporte en su sentido más básico consiste en lanzarse a una alberca, desde algún punto fijo o vibrátil que por lo regular es un trampolín, el detalle está en que a la hora de la ejecución, se exige una precisión elevada, finura, agilidad y belleza al entrar al agua. Se escucha en cierta forma sencillo ¿no?, pues la mayoría de personas nos hemos lanzado hacia alguna alberca, sin embargo, en los clavados profesionales hay que entrenar demasiadas horas y comenzar a una edad temprana pues el desarrollo del cuerpo así lo exige, y es que aventarse al vacío no es cualquier cosa, y menos girando.

Paola Espinoza, clavadista mexicana.

Las competiciones de saltos se remontan a los primeros juegos olímpicos que se desarrollaron en la antigua Grecia, quizá un poco más extremos que en la actualidad, puesto que los griegos, solían lanzarse al mar desde las fuertes y bellas costas del Peloponeso y las Islas Eólicas. Existen rastros de que los habitantes y contendientes de Creta, también realizaban saltos al mar, exhibiendo la belleza y la agilidad de sus cuerpos.

Esta práctica siguió con los el paso de los años, algo que los mexicanos agradecemos en la actualidad. Fue en 1904, que el deporte de clavados fue incluido en los Juegos Olímpicos de San Luis 1904, en los que se limitó a la participación de atletas hombres y les exigían dos tipos de saltos específicos denominados “normales” y de “variedad”. Evidentemente y desde mi perspectiva, se dieron cuenta de la importancia de incluir a las mujeres en esta competición, por ende, en Estocolmo1912, las mujeres tuvieron posibilidad de competir.

Los saltos modernos y la modalidad de clavados sincronizados, como lo hemos visto en mexicanos como Yahel Castillo y Juan Celaya, se incluyeron en la copa del mundo de 1995 y en Sidney 2000 se estrenaron como disciplina olímpica. Fue un proceso en el cual la Federación Internacional de Natación intervino y estableció los lineamientos a seguir, pues es esta organización la encargada de regular todas las normas y celebrar las competiciones que se llevan cada periodo de tiempo definido y en distintas sedes.

Fernando Platas, clavadista mexicano.

Para la historia mexicana, como lo mencioné al inicio, son demasiadas alegrías puesto que a nuestro país se le considera como una potencia mundial y aquí es en donde constantemente enfatizo cuando digo que debemos tener presente esta disciplina, y difundir los logros dentro de la población, pues tenemos razones para sentirnos orgullosos. Los mexicanos siempre han competido contra los mejores del mundo, lucha que nos ha dado 13 preseas en la máxima justa deportiva a nivel mundial, la cual de hecho, esperamos con ansias para 2021.

Es básico que los mexicanos sigamos este deporte, se entienda y se le de la importancia debida en cada proceso rumbo a juegos olímpicos puesto que es aquí en donde el país deposita sus esperanzas para obtener medalla y si no lo tienen tan presente, entonces hagamos un recorrido de nuestros atletas comenzando con Joaquín Capilla, mismo que logró obtener 4 medallas en 3 diferentes ediciones; Londres 1948, Helsinki 1952 y Melbourne 1956, dejando a México en el mapa de los campeones.

Un tiempo después, fue el grandioso Juan Botella quien desde el trampolín desde los 3 metros y exhibiendo una agilidad adelantada a su época logro medalla en Roma 1960. Quizás otra de las victorias que dio más alegría a nuestra nación, fue la medalla de Álvaro Gaxiola pues se subió al podio en los juegos de México 1968, una edición marcada por los eventos de Tlatelolco en la plaza de las 3 culturas, tragedia nacional comandada por el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Dentro del salón de los ganadores, debemos mencionar a Carlos Girón quien logró medalla en los juegos de Moscú 1980, evento cercano a la etapa moderna y que hay que remarcar como toda una odisea, pues enfrentarse a condiciones climáticas para su concentración totalmente diferentes a las de México, definitivamente debió haber sido un reto para el, entrenadores, fisioterapeutas y para la delegación en si mismo. Jesús Mena también se encargó de poner en alto el nombre de México en los juegos de Seúl 1988, juegos en los que México fue una de las delegaciones que más decepcionó, pues fueron 83 atletas de los cuales solo dos consiguieron medalla, ¿ven por qué hay que cuidar más a nuestros clavadistas?.

En el nuevo milenio, para Sidney 2000, fue el que pienso, es el clavadista que mas ha sonado en México, quizás por la evolución en los medios de comunicación, me refiero a Fernando Platas quien se subió al podio, compitiendo desde el trampolín de 3 metros. En esta historia que vamos desarrollando, las mujeres mexicanas se hicieron sonar en los juegos de Beijing 2008 de la mano de la legendaria Paola Espinoza y su grandiosa compañera Tatiana Ortiz, historia que quedará grabada en los libros mexicanos del deporte y en esta nota, pues fue la primera presea otorgada a las mujeres clavadistas mexicanas.

Londres 2012 también nos dejó un grandioso sabor de boca con la dupla de Iván García y Germán Sánchez, con una medalla en clavados sincronizados, misma edición en la que Paola Espinoza y Alejandro Orozco también lograron medalla, dejando su nombre y el de la delegación mexicana escrito en tierras Europeas.

Llegando a la última edición celebrada de la máxima justa deportiva, tenemos los juegos de Rio 2016 en los que de nueva cuenta Germán Sánchez nos alegraba el evento con una medalla en la categoría individual, medalla que levantó el ánimo para todos los participantes y la delegación mexicana en si.

El reto ahora se llama Tokio 2020 (2021 gracias al Covid 19) en los que nombres ya conocidos y llenos de esperanza como Iván García, Germán Sánchez, Yahel Castillo y Paola Espinoza, se van a mezclar con jóvenes promesas de este deporte como Kevin Berlín y María Sánchez, nombres que sin duda tienen todas las posibilidades de escribir su historia en la lista de campeones de clavados para los mexicanos.

Solo nos queda esperar las competencias restantes, el preolímpico en Febrero y llegar con todo de cara a Tokio, y créanme, se esperan excelentes actuaciones, siempre de la mano de una preparación excelsa que se ve reflejada en la habilidad que muestran nuestros clavadistas contemporáneos.

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