Advierten pérdida de la tradición del papalote en comunidades rurales
La elaboración y el vuelo del papalote, una práctica que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de las comunidades, se encuentra en franco desuso, especialmente entre las nuevas generaciones, advirtió el subdelegado de San Diego, Isidro Chablé Caamal.
El también maestro en retiro señaló que este juego tradicional no solo representaba un momento de convivencia, sino un ejercicio formativo.
“Antes los niños hacíamos nuestros propios papalotes, con materiales sencillos, y eso implicaba imaginación, trabajo manual y aprendizaje”, expresó.
Explicó que actualmente predominan los papalotes industriales, adquiridos ya elaborados, lo que ha reducido la participación de padres y adultos en la transmisión de este conocimiento. “Ya no hay esa iniciativa de enseñarles cómo se hacen, todo se compra rápido y se pierde el sentido”, afirmó.
Recordó que en su niñez los papalotes se fabricaban con papel periódico, papel para envolver tortillas, varillas naturales y colas adornadas, e incluso se incorporaban juegos como el “chuk-chuk” o competencias para cortar el hilo del adversario. “Eran papalotes grandes, algunos de casi un metro, y hasta llegamos a hacerlos de tela”, relató.
Destacó que esta actividad también fortalecía habilidades educativas, pues implicaba cálculos, mediciones y nociones básicas de geometría. “Sin darse cuenta, los niños practicaban matemáticas, coordinación física y creatividad, todo en un ambiente sano”, subrayó.
Finalmente, Chablé Caamal consideró que recuperar esta tradición es una tarea pendiente de las familias y comunidades, ya que los espacios abiertos aún permiten su práctica. “No es difícil, solo se necesita voluntad para que no se pierda algo tan bonito y formativo”, concluyó.




