A evitar que se lleve el Tren al medio ambiente

Son al menos 15 grupos, entre ambientalistas, especialistas, asociaciones no gubernamentales, entre otros, los que estarán integrando un frente común para demandar a las autoridades federales que detengan de manera urgente los trabajos que se están llevando a cabo en la ruta del Tren Maya que conectaría Playa del Carmen con Cancún y Tulum.
Esto tras considerarlas un ecocidio disfrazado de progreso, con el cual, tal como advirtió la asociación Moce Yax Cuxtal, ya se han ido millones de árboles; tal como señaló su presidenta Laura Patiño, hay especies de árboles que están en peligro de extinción en la región.
Incluso, el número de 15 grupos que organizan este frente podría elevarse, indicó la ambientalista, pues hay incluso algunas personas interesadas en participar en él pero no han sido contactadas.
Explicó que «sí hemos tenido reuniones vía zoom y presencial», para la conformación de este movimiento de resistencia que se empezó a gestar cuando, por su parte, fueron distintas las voces que desde su propia trinchera levantaron la queja al confirmarse que la nueva ruta del Tren Maya acabaría con una gran región selvática, con sus animales, esto en la superficie, pero también por debajo, pues se estarían destruyendo cuevas, cavernas y cenotes de los cuales, incluso, como lo señaló Roberto Rojo del Círculo Espeleológico del Mayab, ya se tienen los mapas.
«De buenas a primeras se anuncia que va a haber cambios en la ruta y que se va tierra adentro, eso generará grandes problemáticas porque estamos hablando de los últimos bastiones de selva bien conservada en el país; al entrar a trabajar ahí se tienen que realizar todos los estudios desde cero y eso lleva varios años; se tiene que conocer este lugar, cuáles son los ríos subterráneos que hay, pero además entrar a esta selva saludable de las pocas que nos quedan en el país genera fragmentación de la selva, que eso ya está muy estudiado, se empiezan a perder los componentes principales de la selva, comienzan a aislarse las especies genéticamente hablando, de tal suerte que en un futuro los sobrevivientes van a ser individuos no viables genéticamente porque no pueden pasarse de un lado a otro».
Por su parte Laura Patiño informó que será en breve que este frente común emita un pronunciamiento y un llamado a la federación para que se detengan los trabajos, la voracidad de un desarrollo que enmascara la devastación «que aunque no se vea, allí está».

Son al menos 15 grupos, entre ambientalistas, especialistas, asociaciones no gubernamentales, entre otros, los que estarán integrando un frente común para demandar a las autoridades federales que detengan de manera urgente los trabajos que se están llevando a cabo en la ruta del Tren Maya que conectaría Playa del Carmen con Cancún y Tulum.

Esto tras considerarlas un ecocidio disfrazado de progreso, con el cual, tal como advirtió la asociación Moce Yax Cuxtal, ya se han ido millones de árboles; tal como señaló su presidenta Laura Patiño, hay especies de árboles que están en peligro de extinción en la región.

Incluso, el número de 15 grupos que organizan este frente podría elevarse, indicó la ambientalista, pues hay incluso algunas personas interesadas en participar en él pero no han sido contactadas.

Explicó que «sí hemos tenido reuniones vía zoom y presencial», para la conformación de este movimiento de resistencia que se empezó a gestar cuando, por su parte, fueron distintas las voces que desde su propia trinchera levantaron la queja al confirmarse que la nueva ruta del Tren Maya acabaría con una gran región selvática, con sus animales, esto en la superficie, pero también por debajo, pues se estarían destruyendo cuevas, cavernas y cenotes de los cuales, incluso, como lo señaló Roberto Rojo del Círculo Espeleológico del Mayab, ya se tienen los mapas.

«De buenas a primeras se anuncia que va a haber cambios en la ruta y que se va tierra adentro, eso generará grandes problemáticas porque estamos hablando de los últimos bastiones de selva bien conservada en el país; al entrar a trabajar ahí se tienen que realizar todos los estudios desde cero y eso lleva varios años; se tiene que conocer este lugar, cuáles son los ríos subterráneos que hay, pero además entrar a esta selva saludable de las pocas que nos quedan en el país genera fragmentación de la selva, que eso ya está muy estudiado, se empiezan a perder los componentes principales de la selva, comienzan a aislarse las especies genéticamente hablando, de tal suerte que en un futuro los sobrevivientes van a ser individuos no viables genéticamente porque no pueden pasarse de un lado a otro».

Por su parte Laura Patiño informó que será en breve que este frente común emita un pronunciamiento y un llamado a la federación para que se detengan los trabajos, la voracidad de un desarrollo que enmascara la devastación «que aunque no se vea, allí está».

Son al menos 15 grupos, entre ambientalistas, especialistas, asociaciones no gubernamentales, entre otros, los que estarán integrando un frente común para demandar a las autoridades federales que detengan de manera urgente los trabajos que se están llevando a cabo en la ruta del Tren Maya que conectaría Playa del Carmen con Cancún y Tulum.
Esto tras considerarlas un ecocidio disfrazado de progreso, con el cual, tal como advirtió la asociación Moce Yax Cuxtal, ya se han ido millones de árboles; tal como señaló su presidenta Laura Patiño, hay especies de árboles que están en peligro de extinción en la región.
Incluso, el número de 15 grupos que organizan este frente podría elevarse, indicó la ambientalista, pues hay incluso algunas personas interesadas en participar en él pero no han sido contactadas.
Explicó que «sí hemos tenido reuniones vía zoom y presencial», para la conformación de este movimiento de resistencia que se empezó a gestar cuando, por su parte, fueron distintas las voces que desde su propia trinchera levantaron la queja al confirmarse que la nueva ruta del Tren Maya acabaría con una gran región selvática, con sus animales, esto en la superficie, pero también por debajo, pues se estarían destruyendo cuevas, cavernas y cenotes de los cuales, incluso, como lo señaló Roberto Rojo del Círculo Espeleológico del Mayab, ya se tienen los mapas.
«De buenas a primeras se anuncia que va a haber cambios en la ruta y que se va tierra adentro, eso generará grandes problemáticas porque estamos hablando de los últimos bastiones de selva bien conservada en el país; al entrar a trabajar ahí se tienen que realizar todos los estudios desde cero y eso lleva varios años; se tiene que conocer este lugar, cuáles son los ríos subterráneos que hay, pero además entrar a esta selva saludable de las pocas que nos quedan en el país genera fragmentación de la selva, que eso ya está muy estudiado, se empiezan a perder los componentes principales de la selva, comienzan a aislarse las especies genéticamente hablando, de tal suerte que en un futuro los sobrevivientes van a ser individuos no viables genéticamente porque no pueden pasarse de un lado a otro».
Por su parte Laura Patiño informó que será en breve que este frente común emita un pronunciamiento y un llamado a la federación para que se detengan los trabajos, la voracidad de un desarrollo que enmascara la devastación «que aunque no se vea, allí está».

Son al menos 15 grupos, entre ambientalistas, especialistas, asociaciones no gubernamentales, entre otros, los que estarán integrando un frente común para demandar a las autoridades federales que detengan de manera urgente los trabajos que se están llevando a cabo en la ruta del Tren Maya que conectaría Playa del Carmen con Cancún y Tulum.
Esto tras considerarlas un ecocidio disfrazado de progreso, con el cual, tal como advirtió la asociación Moce Yax Cuxtal, ya se han ido millones de árboles; tal como señaló su presidenta Laura Patiño, hay especies de árboles que están en peligro de extinción en la región.
Incluso, el número de 15 grupos que organizan este frente podría elevarse, indicó la ambientalista, pues hay incluso algunas personas interesadas en participar en él pero no han sido contactadas.
Explicó que «sí hemos tenido reuniones vía zoom y presencial», para la conformación de este movimiento de resistencia que se empezó a gestar cuando, por su parte, fueron distintas las voces que desde su propia trinchera levantaron la queja al confirmarse que la nueva ruta del Tren Maya acabaría con una gran región selvática, con sus animales, esto en la superficie, pero también por debajo, pues se estarían destruyendo cuevas, cavernas y cenotes de los cuales, incluso, como lo señaló Roberto Rojo del Círculo Espeleológico del Mayab, ya se tienen los mapas.
«De buenas a primeras se anuncia que va a haber cambios en la ruta y que se va tierra adentro, eso generará grandes problemáticas porque estamos hablando de los últimos bastiones de selva bien conservada en el país; al entrar a trabajar ahí se tienen que realizar todos los estudios desde cero y eso lleva varios años; se tiene que conocer este lugar, cuáles son los ríos subterráneos que hay, pero además entrar a esta selva saludable de las pocas que nos quedan en el país genera fragmentación de la selva, que eso ya está muy estudiado, se empiezan a perder los componentes principales de la selva, comienzan a aislarse las especies genéticamente hablando, de tal suerte que en un futuro los sobrevivientes van a ser individuos no viables genéticamente porque no pueden pasarse de un lado a otro».
Por su parte Laura Patiño informó que será en breve que este frente común emita un pronunciamiento y un llamado a la federación para que se detengan los trabajos, la voracidad de un desarrollo que enmascara la devastación «que aunque no se vea, allí está».

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