Hambre de Dios


La comida más rica y deliciosa es la que comes cuando tienes hambre. No hay pan duro con hambre hijo. Decía mi madrina. Usted sabe que cuando uno tiene hambre, come uno bien y agusto. No sirve de nada ir a un buffet con la panza llena.

Bueno, eso mismo sucede en relación a la búsqueda de Dios. Cuándo tenemos el corazón lleno de pasiones, pero no de Dios, puede hasta molestarnos que nos insistan a ir a la iglesia, no podemos detenernos a hacer una oración, leer un poco la Biblia o hacer otro ejercicio espiritual.

¿Para que pedirle a Dios que nos provea del pan cotidiano si sabemos que nuestra nevera está saturada de variadas carnes, frutas y verduras? ¿Para qué arrodillarnos a pedirle que supla las necesidades, si tenemos la cartera llena de Dinero? Nuestra vida puede estar sin ninguna necesidad, y si la hay, la solucionamos fácilmente sin pedirle a Dios. ¡No hay hambre de Dios! ¡No hay necesidad de buscarlo, y si hay alguna, sin él se puede solucionar!

¿Acaso Dios se hará cargo de mis asuntos? ¿Me dará lo que le pida? Son las preguntas de la gente que no tiene hambre de Dios y molestos te piden que no les quites su tiempo. Puedes buscar a estas personas para compartir tu experiencia con Dios y no te reciben porque no tienen hambre de Dios.
Jesucristo aconsejó:
No les den lo que es santo a los perros, pues se irán contra ustedes y los morderán. No les tiren tampoco perlas finas a los cerdos, pues lo único que ellos harán es pisotearlas. Mateo 7:6 .

Un dia, a eso de las séis de la mañana, pase por una capilla de la ciudad, estaba abierta, entré un momento para hacer mis oraciones; ví almas hambrientas de Dios, eran pocas; las personas pasan por la calle, pero son pocas las almas hambrientas de Dios.

Una de dos, o no tenemos hambre de Dios o hemos dejado de creer en él. Los otros dioses han llenado nuestro corazón e hicieron que nos olvidaramos del Dios del cielo. Esos dioses se roban nuestro tiempo, nuestro dinero y hasta nuestra libertad; ahora somos esclavos de ellos.

Los esclavos de dioses falsos están esclavizados hasta que el Dios Soberano rompe su yugo de esclavitud y los libera. Esto viene ante un momento de dolor y aflicción, dónde los demás dioses no pueden hacer nada, es en ese momento que nos llega el hambre de Dios, la Biblia dice:

«Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón». Jeremías 29:13.

¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida!
Pbro. Carlos César González Cruz.

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