Piden frenar obra en Sac Actun por riesgo ambiental
Ambientalistas solicitan a Profepa la clausura inmediata de un camino en Jacinto Pat al advertir posibles daños al acuífero más importante de México.
Por Blanca Silva > Quequi
Cancún. Ambientalistas urgieron a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la clausura inmediata del camino de la comunidad Jacinto Pat que se construye sobre Sac Actun, el acuífero más importante de México.
La representante del Grupo Ecologista del Mayab (Gema), Araceli Domínguez, indicó que haber autorizado un camino sobre el acuífero Sac Actun pone en riesgo de afectar de manera negativa e irreversible, el agua dulce de la que depende la vida y la actividad socioeconómica de toda la Península de Yucatán.
Explicó que el acuífero es la única fuente de agua dulce que depende 100% de la lluvia y ésta de la selva, pues sin ella no hay recarga del acuífero, lo cual afecta directamente la actividad turística, motor económico de la región.
Detalló que el segundo acuífero más importante del mundo, alimenta cenotes, cavernas y ríos subterráneos que albergan flora y fauna, y sostienen ecosistemas como el manglar y los arrecifes, por lo que la autorización se dio sin contar con los estudios necesarios.
Por ello, consideró incongruente que se autorice un camino que busca desarrollar el área con infraestructura de vivienda y negocios a largo plazo, cuando la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ubica a Sac Actun como parte del acuífero más importante de México, donde el agua dulce circula bajo tierra.
Ante este panorama, se sumaron a otros grupos ambientalistas que piden a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rectificar y revertir la autorización del camino Jacinto Pat, anteponiendo el interés de la nación al de unas cuantas personas, considerando que proteger el agua es un asunto deseguridad nacional y un derecho de la humanidad.
Recordó que la autorización se dio tras un acuerdo entre el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para una “expropiación concertada” con el ejido Jacinto Pat a cambio de terrenos para el Tren Maya, acordando que se permitiría la construcción del cambio, para lo cual incluso se inició el desmonte sin ningún permiso siendo clausurado en su momento.
Sin embargo, los ejidatarios solicitaron los permisos reclamando el acuerdo con el Fonatur, por lo que se les dio la autorización eximiéndolos de presentar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) sobre el sistema de cenotes, que es una compleja red subterránea interconectada que forma parte del Gran Acuífero Kárstico de la Península de Yucatán.
Aunque el permiso que la Semarnat les otorgó señala que no ampara afectaciones a la vegetación forestal ni modificaciones al trazo autorizado, Araceli Domínguez puntualizó que el desmonte de la selva es evidente e incluso abarca zonas donde no había infraestructura vial.




