Pentágono vs. gigantes chinos
Incluye a Alibaba y BYD en lista negra.
Estados Unidos. El Departamento de Defensa de Estados Unidos actualizó su lista de empresas chinas presuntamente vinculadas al aparato militar de China e incorporó a gigantes tecnológicos y corporativos como Alibaba, Baidu y BYD. La medida, publicada en el Federal Register, forma parte de las disposiciones establecidas por la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2021 y eleva el número total de entidades designadas a 188, frente a las cerca de 130 registradas el año pasado.
La denominada lista 1260H o lista CMC identifica a compañías que, según el Pentágono, contribuyen a la estrategia de fusión civil-militar impulsada por Beijing. Aunque la inclusión no implica sanciones inmediatas, sí abre la puerta a futuras restricciones que impedirán al Departamento de Defensa estadounidense contratar bienes o servicios de las empresas señaladas.
Entre las nuevas incorporaciones destacan Alibaba, BYD y Baidu, tres de las compañías más influyentes de China. El Pentágono argumentó que Alibaba fortalece la base industrial de defensa china por sus vínculos con el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. BYD, líder mundial en vehículos eléctricos, y Baidu, una de las principales firmas de inteligencia artificial del país, fueron incluidas bajo criterios similares.
La actualización también sumó a empresas de sectores estratégicos como la biotecnología, la robótica, la energía solar y la fabricación de chips. Entre ellas figuran WuXi AppTec, Unitree, RoboSense Technology, Nio, JA Solar, Trina Solar, Hesai y TP-Link. Según el documento oficial, algunas de estas compañías han recibido apoyo gubernamental debido a su relevancia para las cadenas de suministro y el desarrollo tecnológico chino.
Asimismo, el Pentágono reincorporó a los fabricantes de memoria ChangXin Memory Technologies (CXMT) y Yangtze Memory Technologies (YMTC), que habían sido retirados temporalmente de una versión preliminar de la lista publicada en febrero. Su exclusión había generado críticas entre legisladores estadounidenses que consideran insuficientes las medidas para contener el avance tecnológico y militar de China.





