Celebra 40 años de trayectoria

Manuel Mijares reafirma su lugar como una de las figuras más importantes de la música en español.

Por Agencias
Ciudad de México
El cantante Manuel Mijares conmemoró 40 años de carrera con un imponente concierto en el Auditorio Nacional, donde presentó su espectáculo Mijares Sinfónico, una propuesta que fusiona sus clásicos con arreglos orquestales.


Minutos antes de las 21:00 horas, la expectativa crecía mientras una orquesta integrada por más de 40 músicos afinaba instrumentos sobre un escenario diseñado con escalinatas y una plataforma central.


El arranque estuvo marcado por una obertura que incluyó fragmentos de temas emblemáticos como Bella y Para amarnos más, anticipando una velada cargada de recuerdos.


Mijares apareció en escena con un elegante smoking negro, emergiendo desde el centro del escenario para interpretar los primeros acordes del concierto, en el que dejó claro que su voz se mantiene sólida tras cuatro décadas de trayectoria.


El concierto incluyó un medley de éxitos como Poco a poco, Tan sólo, Me acordaré de ti, Siempre y Que nada nos separe, que fueron coreados por miles de asistentes.


Además, el cantante rindió homenaje a Emmanuel al interpretar Al final, recordando la amistad que los une desde los años ochenta y su colaboración en proyectos como Two’r Amigos.


Uno de los momentos más destacados de la noche fue la participación del tenor Javier Camarena, quien subió al escenario como invitado especial. El público celebró su cumpleaños con Las Mañanitas, antes de que ambos interpretaran juntos “No hace falta”, seguido de piezas como “Il mondo” y “Por ti volaré”, lo que provocó una ovación de pie.


El concierto también tuvo un toque bohemio con interpretaciones de “Para vivir”, del cantautor Pablo Milanés, y “Ojalá”, de Silvio Rodríguez, ampliando la diversidad musical del espectáculo.


Entre los asistentes destacó la presencia de Carlos Slim, quien fue saludado por Lucerito Mijares, generando uno de los momentos más comentados de la noche.


Sin duda, uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando Mijares interpretó Amor y su hija, Lucero Mijares, apareció en el escenario para abrazarlo, provocando una visible emoción en el artista.


Este gesto íntimo desató la ovación del público y se convirtió en el punto más emotivo de la velada, reforzando el carácter personal de esta celebración.

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