Exige obispo que se termine la violencia
Por Raimon Rosado>Quequi
La llegada de 600 efectivos del Ejército Mexicano a Cancún y Playa del Carmen, donde se vive un clima de violencia, fue vista con buenos ojos por el obispo de la Prelatura de Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, quien insistió en que es ahora el momento en que las autoridades deben aplicar todos los recursos humanos, tecnológicos y operativos que tengan a su alcance, para acabar de una vez por todas con esta difícil situación, pues afirma que a Cancún no le sucederá lo mismo que a Acapulco.
En entrevista posterior a la misa que cada medio día de domingo se celebra en la Catedral de la “Santísima Trinidad”, de esta ciudad, el máximo jerarca del catolicismo en la entidad, consideró que la llegada de 600 efectivos del Ejército Mexicano, para reforzar la seguridad en los centros de población y turísticos más importantes de nuestro estado, es altamente positiva y sobretodo necesaria.
“Las medidas para reforzar la seguridad con militares, yo creo que es una cosa muy buena y muy necesaria; Las medidas de inteligencia, también hay que ponerlas en práctica; para que estén contentos los policías, pagándoles los sueldos que merecen y depurando a los malos elementos, también son necesarias, pues lo que se ve es que se necesita garantizar por todos los medios habidos y por haber, la seguridad del destino”, afirmó.
Recalcó que no podemos darnos el lujo de no aplicar al máximo los recursos que se tiene disponibles, sobre todo en lo que respecta a labores de inteligencia y tecnología de punta que existe para contrarrestar las acciones delictivas, cuyo origen es la corrupción y la impunidad, “que se da a todos niveles”.
Dijo que si bien el devolverle la seguridad que Cancún y Quintana Roo necesitan, lleva su tiempo, los ciudadanos no podemos esperar tanto, por lo que la mano firme contra la delincuencia, debe notarse ya, por lo que no se debe perder la confianza en las autoridades y contribuir desde el ámbito que a cada uno le corresponde, para tener la tranquilidad deseada.


